La vida de Taro Yamada era como la de cualquier otro chico de 11 años. Iba a la escuela, jugaba con sus amigos y disfrutaba de ver anime y jugar videojuegos. Sin embargo, su vida cambió drásticamente un día, mientras caminaba de regreso a casa desde la escuela.
Dicho esto, el anciano desapareció en el aire, dejando a Taro con más preguntas que respuestas.
Taro buscó el paquete y lo encontró en su habitación. Lo abrió y dentro encontró un reloj de bolsillo con el mismo símbolo que el anciano había grabado.